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Cómo conocer a Dios/Ciencia del desarrollo de las almas Ciencia del desarrollo de las almasExiste una ciencia que estudia las regularidades en la formación del comportamiento. Se llama etología o conductismo. Científicos de distintos países, incluido el autor de estas líneas*, se han dedicado al estudio de dichas regularidades.* … ¿Se ha preguntado alguna vez, querido lector, por qué las personas son tan diferentes en carácter y cualidades del alma? ¿De qué depende que alguien tenga un carácter malévolo, vil, inclinado a la violencia, la mentira, perezoso y obtuso, hiper- o hipo-, homosexual, que alguien sea primitivo intelectualmente y se contente toda la vida con entretenimientos primitivos… mientras que otros por el contrario son altamente racionales, altruistas, sinceros, honestos, bondadosos, perdonadores, orientados a la ayuda desinteresada, a la búsqueda de conocimientos superiores y al perfeccionamiento espiritual? ¿De qué dependen tales diferencias radicales entre los seres humanos? Aquí pueden jugar cierto papel factores genético-endocrinos. Por ejemplo, una producción excesiva de hormonas como la adrenalina y noradrenalina por las correspondientes glándulas de secreción interna, favorece la formación de un carácter enérgico (o incluso excitable y agresivo). Muy al contrario, un nivel crónicamente bajo de esas mismas hormonas se manifiesta en apatía y pasividad… A su vez, factores dañinos que afectan el organismo de la madre durante el embarazo pueden causar alteraciones en el desarrollo de ciertas estructuras cerebrales del feto. Esto puede llevar, entre otras cosas, a consecuencias remotas como alteraciones en la orientación sexual de la persona tras alcanzar la madurez sexual [5,8]. También es muy importante un contacto adecuado del niño con la madre (o quien la sustituye) en la socialización (es decir, en la sensación de relaciones «familiares» hacia representantes de su propia especie biológica). Si el niño no recibe en los primeros años de vida una maternidad adecuada, esto puede llevar a la formación en un carácter con rasgos de hostilidad hacia los demás. En la infancia tardía el niño necesita a su vez una comunicación plena con sus pares. Si esto no ocurre, pueden aparecer también manifestaciones de ciertos rasgos de asocialidad y desviaciones sexuales [5,8]. El contacto del niño con los adultos más cercanos ejerce una influencia muy grande en la formación de su comportamiento. Aquí actúa el mecanismo de la llamada «identificación», cuando se imprimen (ante la ausencia de discernimiento de parte del niño) patrones enteros de reacción emocional y conductual provenientes de los padres, ignorantes del daño que están implantando en el desarrollo de los infantes. En el programa de formación de la personalidad humana también están «incluidos» etapas «críticas» de reevaluación de lo aprendido. A la primera se le llama «edad de transición» y coincide con los años de la pubertad. * La segunda puede ocurrir cumplidos los 20 años de edad. Pero mucho más importante que todo lo mencionado es —qué tipo de experiencia de sus encarnaciones anteriores trae consigo esa alma al nuevo vehículo físico—. Este es el factor principal y con el que se nace, mientras que todos los demás luego formarán partes influyentes del desarrollo posterior durante la vida encarnada de esa alma. Al analizar un alma encarnada específica, es necesario distinguir dos grupos de sus propiedades: a) las condicionadas por su edad psicogenética, caracterizada por la cantidad de encarnaciones previas en cuerpos humanos, y b) el conjunto de cualidades (buenas y malas) acumuladas durante esa serie de encarnaciones. Así, hay que tener en cuenta que las almas psicogenéticamente jóvenes son más susceptibles a los factores que actúan sobre ellas durante su encarnación actual. A su vez, estas almas tienen menor fuerza de voluntad y menor «alcance mental», y las decisiones que toman son menos acertadas o duraderas. Además, al analizar situaciones concretas en las que una persona se manifiesta, es necesario considerar los cinco factores que influyen en las decisiones que toma y el resultado obtenido ante la situación dada; estos factores fueron enumerados por Krishna (Bhagavad Gita, cap. 18:14-16) [8,10]. Siendo el más importante entre ellos —la capacidad de manifestar la Voluntad Divina—. Así, siempre hay que recordar que Dios cuida de cada alma-persona, tratando siempre de ayudarla —creando situaciones favorables para su desarrollo, e intentando sugerir directamente pensamientos correctos—. Pero las personas, en su propia estupidez estrecha o siendo engañadas por doctrinas religiosas falsas… —ignoran la Guía directa de su Padre Creador y se dedican a pedirle en sus rezos cosas completamente absurdas y pasajeras—. Como por ejemplo pedir bienes terrenales, cuando Dios, en cambio, solo ofrece bienes Celestiales… * * * … En el contexto de este libro también hay que hablar de la educación de las masas adultas* —a escala de países y de toda la población del planeta—. Aquí hay que considerar que la mayoría de la población en cualquier país de la actualidad, la constituyen personas que pueden llamarse psicogenéticamente jóvenes. ¿Y cómo comprobar esto? Muy fácil… se convierten en adeptos de tal o cual doctrina religiosa por criterio nacional. Por ejemplo: yo soy judío porque la religión de los judíos es el judaísmo, yo soy ortodoxo porque la religión de los rusos es la ortodoxia, yo soy budista porque la religión de los tibetanos es el budismo*. Así, para ellos no es importante la búsqueda de la Verdad o una genuina Comunión con Dios, sino tan solo dejarse arrastrar con la multitud… Precisamente son estos seres en sus capacidades intelectuales infra desarrolladas, quienes creen con fervor que son los rezos los que los conducirán al cielo de la vida espiritual, —en vez de los esfuerzos volitivos propios por transformarse a sí mismos como almas—. Estas personas tienden a buscar líderes dominantes para que las guíen. ¿Pero a dónde?… Pues esto resulta de poco interés para las masas de almas psicogenéticamente jóvenes encarnadas. Lo importante es que sus ídolos les prometan un «futuro luminoso». Por eso se enamoran fácilmente de ellos… Y si yo lo amo, así como todos los demás veo que lo aman y lo siguen… ¡significa esto que vamos en la dirección correcta! (Todos al barranco, pero juntos). Así, para estas almas es muy importante pertenecer a las «masas». En psicología esto se llama «comportamiento gregario». Así, al fundirse con la multitud, cada persona de este tipo psicogenético adquiere una sensación de fuerza, de unión, desapareciendo del todo la sensación de responsabilidad por sus propios actos… * * * Los líderes de las masas humanas son personas con capacidades para desarrollar personalidades psico-energéticamente fuertes. Y no son almas jóvenes. Mas por su calidad pueden ser tanto justas como, por el contrario, predominantemente diabólicas. Sin ir muy atrás, mirando un poco la historia contemporánea, vemos varios casos de cómo pueblos con claras manifestaciones de decencia y cultura actuales, estando no hace mucho bajo el poder de almas infernales encarnadas —empezaron a cometer crímenes a gran escala, siendo incitados por estos líderes contra otros pueblos—. Sobre este tema, últimamente el manejo de multitudes de almas jóvenes se ha convertido en una sección de la psicología aplicada. Aquí entran en juego la publicidad y las «ciencias políticas», muy comunes hoy ambas en las campañas electorales y en los gobiernos activos… Mas sería deseable que este «arte de manejar multitudes» no fuera prerrogativa exclusiva de las personalidades infernales. ¡Sería deseable que los verdaderos conocimientos espirituales —conocimientos verdaderos, y no fantasías sobre Dios o el Camino espiritual— fueran implantados activamente por los líderes políticos decentes en la mentalidad de las masas populares! ¡Qué bueno sería si desde la infancia todas las personas recibieran información veraz sobre el sentido de nuestras vidas en la Tierra! Entonces cada persona tendría muchas más posibilidades de acercarse personalmente a nuestro Padre Creador común a todos, y se reducirían significativamente los niveles de enfermedad, criminalidad y otras desgracias humanas. Y Dios empezaría entonces a crear condiciones más favorables de vida para aquellos pueblos que aceptaron el modo de existencia y el desarrollo propuesto por Él. Pues siendo Dios quien nos envió a crecer y desarrollarnos en la Tierra, es precisamente Él quien está más interesado en que en las comunidades humanas todo vaya según Su Plan, según Sus Leyes y según los Mandamientos por Él prescritos, para que la humanidad le ofrezca los frutos positivos de la Evolución de Conciencia que Él espera.
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